Novena a San Agustín(Doctor y Fundador - 28 de agosto)
Abogado de los jóvenes extravidados
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Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos libranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. ¡Heme, pues, aquí, desnudo y hambriento y miserable, oh Dios de mi salud! Ábreme las deseadas puertas de tu casa; perdóname; recíbeme; sáname de mis enfermedades; úngeme con el óleo de tu gracia; y dame el ósculo de paz que prometiste al pecador contrito y humillado. ¿A quién, sino a Ti, clamaré, desde el profundo abismo de mis males, oh Dios mío, y Misericordia mía? Como el ciervo herido desea la corriente de las aguas, así m i alma, corre a Ti, sedienta de tu amor, y desea tu rostro amabilísimo. !Oh verdad! ¡oh belleza infinitamente amable, mi Dios! ¡cuán tarde Te amé! ¡cuán tarde Te conocí! y ¡cuán desdichado fue el tiempo en que no Te amé ni conocí! Mis delitos me han envejecido; mis culpas me han afeado; mis iniquidades han sobrepujado, como las olas del mar, por encima de mi cabeza. ¡Quién me diera, Dios mío, un amor infinito para amarte, y un dolor infinito para arrepentirme del tiempo en que no Te amé, como debía! Mas, al fin, Te amo y Te conozco. Bien sumo y Verdad suma; y con la luz que Tú me das, me conozco, y me aborrezco, pues yo he sido el principio y la causa de todos mis males. ¡Conózcate yo, Dios mío, de modo que te ame y no te pierda! ¡Conózcame a mí, de suerte que sepa aborrecerme y no me busque vanamente en cosa alguna! ¡Ámote yo, mi Dios y suma Riqueza de mi alma, de modo que merezca poseerte! ¡Aborrézcame a mí, de tal modo que me vea libre de la gran miseria de mí mismo!
¡Muera yo, a mí que soy causa de mi muerte, para no morir de muerte sempiterna!
Y viva yo para Ti, Dios mío, y Vida mía, de modo que Tú seas mi verdadera vida y
mi salud perfecta para siempre. Amén.
¡Oh Señor, que revelando al Gran Padre San Agustín los arcanos más ocultos de su sabiduría, y excitando en su corazón el fuego de la divina caridad, renovaste en la Iglesia el milagro de la columna del desierto! Concédenos que guiados por tan gran maestro, merezcamos salvar con felicidad los escollos de esta vida y entrar en la eterna patria de promisión. Amén.
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Día primero Día segundo Día tercero Día cuarto Día quinto Día sexto Día séptimo Día octavo Día noveno |
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Día primero
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Gloriosísimo Padre, San Agustín, que por divina dispensación fuisteis llamado de las tinieblas de la genti1idad y de los caminos del error y de la culpa a la admirable luz del Evangelio, y a los rectísimos caminos de la gracia y de la justificación, para ser ante los hombres vaso de predilección divina, y brillar en días calamitosos para la Iglesia, como estrella de la mañana entre las tinieblas de la noche, alcanzadnos del Dios de toda consolación el ser llamados predestinados como Vos lo fuisteis a la vida de la gracia, y a la gracia de la eterna vida, donde juntamente con Vos cantemos las misericordias del Señor, y gocemos la suerte de los elegidos, por los siglos de los siglos. Amén. Meditemos sobre la gracia inestimable de la vocación; y pidamos la que deseamos conseguir en esta Novena. Tres padrenuestros, avernarías y Glorias a la
Santísima Trinidad, en memoria de la devoción con que veneró este misterio el
Gran Padre y Doctor de la iglesia, San Agustín. ORACION FINAL PARA TODOS LOS DÍAS |
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Día
segundo
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Gloriosísimo Padre, San Agustín, que en la hora dichosa de vuestra conversión a Dios, fuisteis iluminado de tal modo por la luz de 1a verdad divinamente revelada, que en vuestra inteligencia no quedó lugar alguno para las tinieblas que la oscurecían; ni en vuestro corazón escoria alguna de los amores de la tierra; y en aquel punto, quedasteis hecho Doctor y Maestro de una ciencia divina que antes no comprendíais, y antorcha resplandeciente de una caridad tan nueva y tan divina, que os hizo aborrecer todo lo que antes amabais; alcanzadnos del Dios de toda piedad y misericordia, la gracia de convertirnos a Él de tal manera que no habite jamás en nosotros la ceguedad y corrupción del hombre viejo, y seamos vestidos totalmente de la luz y de la gracia del nuevo Adán, Jesucristo, Señor nuestro, el cual sea nuestra vida y nuestro amor por los siglos de los siglos. Amén. Meditemos sobre la gracia inestimable de la vocación; y pidamos la que deseamos conseguir en esta Novena. Tres padrenuestros, avernarías y Glorias a la Santísima Trinidad, en memoria de la devoción con que veneró este misterio el Gran Padre y Doctor de la iglesia, San Agustín.
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Día tercero
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Gloriosísimo Padre, San Agustín, que desde el día dichoso de vuestra conversión, pudisteis ya correr y saltar con alegría por los caminos del temor de Dios, sin desfallecer jamás, ni volver los ojos a las antiguas sendas de vuestra juventud; porque en la escuela de aquel santo temor aprendisteis la sabiduría, la disciplina, la justicia y la equidad, que fueron corona de gracias para vuestra cabeza y collar de perlas preciosas para vuestro cuello; alcanzadnos del Dios de toda providencia y sabiduría aquella sagacidad que hace sabios a los niños y aquel entendimiento que da prudencia a los adultos, para que sepamos volar en pos de vuestros altísimos ejemplos, como en pos del águila, sus hijuelos, hasta conseguir, como Vos, el premio de los que vencen, y la corona de los que triunfan en Jesucristo, Nuestro Señor, por los siglos de los siglos. Amén. Meditemos sobre la gracia inestimable de la vocación; y pidamos la que deseamos conseguir en esta Novena. Tres padrenuestros, avernarías y Glorias a la Santísima Trinidad, en memoria de la devoción con que veneró este misterio el Gran Padre y Doctor de la iglesia, San Agustín.
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Día cuarto
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Gloriosísimo Padre San Agustín, que desde el día en que felizmente rompisteis la cadena de la antigua servidumbre del pecado, de tal modo os consagrasteis a Dios y al estudio de la verdadera sabiduría, que no quisisieis otra esposa que la excelsa virtud de la castidad; y en ella supisteis encontrar la vena del contento y la alegría de vuestro corazón, aborreciendo para siempre las turbias y corrompidas aguas de las cisternas de la tierra, alcanzadnos, del Dios poderoso de las virtudes, la gracia de saber desatarnos de todo vínculo no santo, de carne y sangre, de modo que permanezcamos libres, puros y castos, como ángeles de Dios, sobre la tierra, para que seamos dignos un día de alcanzar, como Vos, el premio de los limpios de corazón, que es ver a Dios cara a cara, entre los increados resplandores de su gloria, por los siglos de los siglos. Amén. Meditemos sobre la gracia inestimable de la vocación; y pidamos la que deseamos conseguir en esta Novena. Tres padrenuestros, avernarías y Glorias a la Santísima Trinidad, en memoria de la devoción con que veneró este misterio el Gran Padre y Doctor de la iglesia, San Agustín. GOZOSORACION FINAL PARA TODOS LOS DÍAS |
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Día quinto
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Gloriosísimo Padre San Agustín, que al sumergiros en las aguas purificadoras del Bautísmo, de tal modo os desnudasteis en aquel instante del afecto de las cosas de la tierra, que ya no pensasteis sino en abrazaros con la apostólica virtud de la pobreza, y no contento con abrazarla y practicarla, con increíble estimación de su hermosura, persuadisteis a muchos y sobre ella fundasteis el edificio inmenso de vuestra admirable y santa Religión; alcanzadnos del Dios que os inspiró tanto amor a la perfectísima pobreza, la gracia de vivir y morir, como verdaderos pobres de Cristo, desposeídos de todo apego a las cosas perecederas de acá abajo, y fijo siempre el corazón y el pensamiento en los s bienes eternos de allá arriba, para libres del peso inútil de aquellas merezcamos como Vos, la posesión dichosa de éstos, por los siglos de los siglos, Amén. Meditemos sobre la gracia inestimable de la vocación; y pidamos la que deseamos conseguir en esta Novena. Tres padrenuestros, avernarías y Glorias a la Santísima Trinidad, en memoria de la devoción con que veneró este misterio el Gran Padre y Doctor de la iglesia, San Agustín. GOZOSORACION FINAL PARA TODOS LOS DÍAS |
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Día sexto
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Gloriosísimo Padre San Agustín, que desde el día, memorable para siempre, en que os incorporasteis a la Iglesia de Cristo, de tal modo reconocisteis su divina autoridad sobre los hombres, que confesabais no poder ser hijo de la Fe, si no lo fuerais antes de la Iglesia y con la palabra y el ejemplo confirmasteis a los fieles en la universal y absoluta sumisión a la cátedra infalible de San Pedro; alcanzadnos del Dios que se hizo a sí mismo obediente hasta la muerte, la gracia de no separarnos jamás de la unidad Santa de su Iglesia, y de rendir nuestro juicio y voluntad a los Prelados que en nombre de la Iglesia nos gobiernen con aquella docilidad, que es puerta de la eterna vida; a fin de que merezcamos, un día, las victorias de los que dignamente obedecen y la gloria inmarcesible de los que sabiamente se humillan, por los siglos de los siglos. Amén. Meditemos sobre la gracia inestimable de la vocación; y pidamos la que deseamos conseguir en esta Novena. Tres padrenuestros, avernarías y Glorias a la Santísima Trinidad, en memoria de la devoción con que veneró este misterio el Gran Padre y Doctor de la iglesia, San Agustín. GOZOSORACION FINAL PARA TODOS LOS DÍAS |
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Día séptimo
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Glóriosísimo Padre, San Agustín, que desde la cumbre misma de la santidad, y rodeado de los esplendores de la dignidad altísima, de que os hallabais investido en la Iglesia de Dios, no olvidasteis mirar al abismo de la humana fragilidad y miseria; y embriagado del vino generoso de la compunción por los pasados extravíos de vuestra juventud, los confesasteis a la faz del mundo para vuestra humillación y justísima alabanza y glorificación de la gracia, y de las grandes misericordias del Señor; alcanzadnos del Dios justísimo y misericordiosísimo, que abate hasta el infierno a los soberbios y ensalza hasta su gloria a los humildes, la gracia de adorar con reverencia sus tremendos juicios, reconociendo con verdadera luz nuestros pecados y confesando con amor sus divinas misericordias; para que, libres de la confusión e ignominia de los soberbios, merezcamos, un día, ser ensalzados como los humildes, entre los verdaderos hijos de Dios, por los siglos de los siglos. Amén. Meditemos sobre la gracia inestimable de la vocación; y pidamos la que deseamos conseguir en esta Novena. Tres padrenuestros, avernarías y Glorias a la Santísima Trinidad, en memoria de la devoción con que veneró este misterio el Gran Padre y Doctor de la iglesia, San Agustín. GOZOSORACION FINAL PARA TODOS LOS DÍAS |
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Día octavo
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Gloriosísimo Padre San Agustín, "bello sol", entre los doctores de la Iglesia, "luna llena" entre los sabios de todos los tiempos, que de Vos toman la lumbre de la sabiduría; "alto ciprés" entre los confesores, por vuestra magnanimidad y fortaleza; "fresco y fragantísimo lirio", entre los castos e inocentes que habéis manchado nunca la blanca estola del Bautismo, que una vez recibisteis; "árbol de oloroso incienso", por la devoción y contemplación con que encontrasteis los misterios divinos; "arco iris" de paz entre Dios y los hombres en días calamitosos y terribles para todo el mundo; "hermosísima palmera", rodeada de renuevos y cargada de "preciosos racimos", como Padre y Patriarca de una gran familia de monjes y de vírgenes; "rico vaso de oro, guarnecido de piedras preciosas", porque resplandecéis entre los santos por la hermosura y variedad de vuestras virtudes y por el brillo de vuestra auténtica caridad, alcanzadnos de Dios, tres Veces Santo, y Amador de toda santidad, la gracia de ser, a semejanza vuestra sabios en la doctrina; magnánimos en la fortaleza; inmaculados en las costumbres; amantes de la oración y del retiro pacíficos con todos nuestros hermanos, resplandecientes con la luz del buen ejemplo; y en toda virtud ricos, llenos y perfectos, conforme a nuestra vocación y estado de modo que merezcamos algún día, estar en donde Vos estáis, y reinar con Vos entre los santos, por los siglos de los siglos. Amén. Meditemos sobre la gracia inestimable de la vocación; y pidamos la que deseamos conseguir en esta Novena. Tres padrenuestros, avernarías y Glorias a la Santísima Trinidad, en memoria de la devoción con que veneró este misterio el Gran Padre y Doctor de la iglesia, San Agustín. GOZOSORACION FINAL PARA TODOS LOS DÍAS |
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Día noveno
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Gloríosísimo Padre, San Agustín, celosísimo defensor de la honra del Altísimo, que
inflamado en la llama de un celo abrasador y divino, quitasteis en la tierra las abominaciones de
la impiedad; procurasteis de mil modos
la salud de todas las gentes y velasteis por la gloria del Señor, por el decoro
de su templo y la santidad de sus sacerdotes; alcanzadnos del Dios santísimo y celosísimo de
la gloria de su nombre y que tiene por nombre "fuego
abrasador", que se digne encender en nuestros corazones aquel
sagrado fuego, que abrazaba el vuestro; a fin de que arda siempre en nosotros aquel celo
que purifica y no destruye; que corrige y no afrenta; que todo lo repara y edifica; mas nunca se envanece
con el triunfo, porque da toda la gloria sólo Dios, a quien solamente se debe y a
quien sea todo honor y toda
gloria, por los siglos de los siglos. Amén. Tres padrenuestros, avernarías y Glorias a la Santísima Trinidad, en memoria de la devoción con que veneró este misterio el Gran Padre y Doctor de la iglesia, San Agustín. GOZOSORACION FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
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GOZOSCORO:
ESTROFAS:
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