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MEDITACIÓN
Cualquier manera de venerar a la Santísima Virgen está siempre dirigida a su persona. Por
consiguiente, al venerar el Inmaculado Corazón de María, reverenciamos no sólo el corazón físico, real,
de nuestra Santísima Madre sino también su persona como fuente y fundamento de todas sus virtudes.
Honramos expresamente su Corazón como símbolo de su amor a Dios y a los demás.
Hay textos en la Biblia que son los primeros en sugerir la veneración al Inmaculado Corazón de María.
Después que los pastores llegaron al pesebre, leemos: "María ... observaba cuidadosamente estos
acontecimientos y los guardaba en su corazón" (Lc 2, 19).
Después que María y José encontraron a Jesús, ya de doce años, en el Templo, "volvió con ellos a
Nazaret, donde vivió obedeciéndoles. Su madre guardaba fielmente en su corazón todos estos
recuerdos" (Lc 2, 51).
Cuando Jesús fue presentado en el Templo, predijo el anciano Simeón: "Y a ti misma una espada te
atravesará el alma" (Lc 2, 35). Palabras que se hicieron realidad bajo la Cruz, pues cuando el Corazón
de Jesús fue perforado por la lanza, el Corazón de la Santísima Madre fue traspasado por una espada
de dolor. El Corazón de Jesús latió por primera vez en el refugio del purísimo Corazón de María, su
Madre, y este purísimo Corazón también recibió en espíritu el último palpitar del Corazón de Jesús.
Como ha querido el Sagrado Corazón que esté con Él en el Cielo el amante Corazón de su Madre, así
desea que se le honre a ella juntamente con Él en la tierra.
En una de las primeras apariciones de Fátima, en 1917, dijo nuestra Señora que Lucía, iba a quedarse poco más tiempo para propagar la devoción al corazón de María.
En la tercera aparición de Fátima, el 13 de junio del mismo año, la Santísima Virgen dijo a Lucía:
"Nuestro Señor quiere que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado. Si se hace lo
que te digo se salvarán muchas almas y habrá paz; terminará la guerra.... Quiero que se consagre el
mundo a mi Corazón Inmaculado y que en reparación se comulgue el primer sábado de cada mes.... Si
se cumplen mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz.... Al final triunfará mi Corazón Inmaculado y
la humanidad disfrutará de una era de paz."
El 31 de Octubre de 1942 el Papa Pio XII, al clausurarse la solemne celebración en honor de las
Apariciones de Fátima, conforme al mensaje de éstas, consagró el mundo al Inmaculado Corazón de
María. Los Papas Pablo VI y Juan Pablo Il han repetido la misma consagración.
Poco antes de morir Jacinta, de diez años, dijo a Lucía: "A mí me queda poco tiempo para ir al Cielo,
pero tú te vas a quedar aquí abajo para dar a conocer al mundo que nuestro Señor desea que se
establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María.
"Diles a todos que pidan esta gracia por medio de ella y que el Corazón de Jesús desea ser venerado
juntamente con el Corazón de su Madre. Insísteles en que pidan la paz por medio del Inmaculado
Corazón de María, pues el Señor ha puesto en sus manos la paz del mundo."
Por obediencia a su superior eclesiástico y a su confesor, Lucía reveló parte del secreto que le había
confiado nuestra Señora, referente a la devoción al Inmaculado Corazón de María.
El Papa Pio XII en 1945 instituyó la fiesta del Inmaculado Corazón de María, que comenzó a celebrarse
el 22 de Agosto. Ahora tiene lugar el Sábado siguiente al Segundo Domingo de Pentecostés.
LA PALABRA DE DIOS
"La hija del rey, vestida de brocados, a real aposento es conducida." -Sal 45, l5
"Es un reflejo de la luz eterna, un espejo limpio de la actividad de Dios, una imagen de su perfecta
bondad." - Sab 7, 26
"Su madre guardaba fielmente en su corazón todos estos recuerdos." - Lc 2, 51
ORACIONES
Oración propia de la Novena
Corazón Inmaculado de María, desbordante de amor a Dios y a la humanidad, y de compasión por los
pecadores, me consagro enteramente a ti. Te confío la salvación de mi alma.
Que mi corazón esté siempre unido al tuyo, para que yo odie el pecado, ame a Dios y al prójimo y
alcance la vida eterna juntamente con aquellos que amo.
Medianera de todas las gracias, y Madre de misericordia, recuerda el tesoro infinito que tu divino Hijo ha
merecido con sus sufrimientos y que nos confió a nosotros sus hijos.
Llenos de confianza en su maternal corazón, que yo venero y amo, acudo a ti en mis apremiantes
necesidades. Por los méritos de tu amable Corazón y por amor al Sagrado Corazón de Jesús, obténme
la gracia particular que pido (Mencione el favor que desea).
Madre amadísima, si lo que pido no fuere conforme a la voluntad de Dios, intercede para que se me
conceda lo que sea de mayor bien para mi alma.
Que yo experimente la bondad maternal de tu Corazón y el poder de tu intercesión ante Jesús ahora en
vida y en la hora de la muerte. Amén.
Peticiones
¡Virgen Inmaculada, concebida sin pecado! Los movimientos de tu Sagrado Corazón fueron siempre
dirigidos a Dios y obedientes a su divina voluntad.
Obténme la gracia de odiar el pecado con todo mi corazón y aprender de ti a vivir en perfecta
conformidad con la voluntad de Dios.
¡María! Admiro la profunda humildad que turbó tu purísimo Corazón al anunciarte el ángel Gabriel que
eras la escogida para ser la Madre del Hijo del Altísimo. No te consideraste más que humilde esclava de
Dios.
Mi propia altanería me avergüenza. Te suplico me concedas la gracia de un corazón contrito y humillado
para que reconozca mi bajeza y alcance la gloria prometida a los verdaderos humildes de corazón.
Santísima Virgen! Guardaste en tu Corazón el precioso tesoro de las palabras de Jesús, tu Hijo, y
meditando los sublimes misterios que contienen, viviste únicamente para Dios. ¡Me avergüenza la
frialdad de mi corazón!
Querida Madre, obténme la gracia de meditar siempre en la santa Ley de Dios y procurar seguir su
ejemplo practicando con fervor todas las virtudes cristianas.
¡Gloriosa Reina de los Mártires! Durante la pasión de tu Hijo, traspasó cruelmente tu Corazón la espada
que te había anunciado el santo anciano Simeón. Obténme un corazón magnánimo y de santa paciencia
para sobrellevar los sufrimientos, pruebas y dificultades de esta vida.
Que yo me porte como verdadero hijo tuyo crucificando la carne y todos sus deseos con la mortificación
de la Cruz.
¡María, Rosa mística! Tu amable Corazón ardiendo con vivo fuego de amor nos adoptó por hijos suyos
al pie de la Cruz y por eso eres nuestra más tierna Madre.
Hazme sentir la dulzura de tu maternal Corazón y el poder de tu intercesión ante Jesús en todos los
peligros que encuentre durante la vida, en particular en la hora temida de la muerte.
Que mi corazón esté siempre unido al tuyo y ame a Jesús ahora y por siempre. Amén.
Oración
¡Padre celestial! Preparaste el Corazón de la Virgen María para ser morada de tu Espíritu Santo. Que
por su intercesión nuestra alma llegue a ser templo más propio de tu gloria. Te lo pedimos por
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
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