Tomado de Momentos a Solas, de Iran Ibrahim Jacob, Traducción de Justiniano Beltrán, Ediciones San Pablo, 2001
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La muerte como realidad definitiva no existe.
Trate de encararla como una consecuencia natural de la vida. Al fin y al cabo, es la única certeza que todos tienen.
Si perdió a algún familiar o amigo, sea consciente de que él no está muerto. Su cuerpo físico dejó de existir, pero su alma es inmortal. Ore y vibre por los que ya partieron y que viven en la mansión de los justos.
Trate de no pensar en la muerte. Usted está seguro de que vendrá, pero sepa estar convenientemente preparado para cuando llegue.
A partir del momento en que usted sea consciente de que la muerte no existe para siempre, descubrirá la alegría de vivir.