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Devocional
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La Virgen de Fátima(13 de mayo)Era el año de 1916. La guerra se había extendido sobre Europa y, hacía apenas unos meses que Portugal se hallaba mezclado también en la lucha, cuando tres pequeños campesinos portugueses del interior se encontraron de pronto, en una de las colinas áridas que rodean a Fátima, con una figura resplandeciente que les dijo: "Soy el Ángel de la Paz". Durante aquel último año, vieron otras dos veces la misma aparición. Los tres pastores se llamaban: Lucía, de nueve años, y sus dos primos, Francisco, de ocho, y Jacinta, de seis. Los tres trataron de guardar silencio respecto a estas visiones. El 13 de mayo de 1917 fue diferente. Los tres niños afirman haber tenido la aparición de una "Señora toda de blanco, más brillante que el sol", cerca de Cova de Iría. En esta aparición les pidió que regresaran al mismo lugar, los días 13, durante seis meses seguidos, hasta octubre. A pesar de la resistencia y el esfuerzo por refutar el testimonio de los tres niños, la popularidad de las apariciones creció hasta tal punto que se reunió una muchedumbre, calculada en 50,000 personas, junto con los tres niños, en Cova de Iría. La Señora se indentificó como "Nuestra Señora del Rosario", y pidió a los niños que se rezara el rosario todos los días, que proclamaran la necesidad de conversión y que erigieran una capilla en su honor. Francisco y Jacinta murieron tres años después. Lucía es, desde 1925, religiosa con las Hermanas de Santa Dorotea. En 1930, después de siete años, de estudio del caso, el Obispo de Leiría proclamó la legitimidad de las apariciones y autorizó el culto a Nuestra Señora de Fátima. A pesar de la aprobación de la Iglesia, los hechos que rodean Fátima se consideran como revelaciones privadas. Los católicos no están obligados a creer en dichas apariciones, aunque las peregrinaciones a Fátima son contínuas.
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Divino Niño
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Historia de la Devoción al Divino Niño JesúsCuentan los antiguos narradores que la devoción al Niño Jesús empezó en el Monte Carmelo, en Israel, pues a ese hermoso monte, cercano a Nazareth, iba frecuentemente el Divino Niño acompañado de sus padres José y María y de los abuelitos, San Joaquín y Santa Ana, a pasear y a rezar, y que los piadosos hombres que allí se reunían para orar le fueron tomando gran aprecio y cariño al amabilísimo Niño, y que después de que el Divino Redentor subió al cielo, los religiosos moradores del Monte Carmelo siguieron recordando, con gran cariño y devoción, al Niño Jesús. Luego, cuando los Carmelitas se extendieron por Europa, fueron llevando la devoción al Divino Niño por todas partes. La devoción al Niño Jesús empezó a recorrer, en marcha triunfal, toda Europa desde hace 300 años, y a América llegó acompañada de miles de prodigios desde el Siglo XIX, ganándose el alma popular en poco tiempo. |